El día 14 de diciembre de 2025, el abogado Cristian Fernando Portilla Pérez fue elegido alcalde de la ciudad de Bucaramanga. En horas de la tarde del día 15 de diciembre, recibió de la Comisión Escrutadora de la Registraduría Nacional su credencial como mandatario electo y, el 16 de diciembre, a las diez de la mañana, en el auditorio del Centro de Convenciones Neomundo, según la escritura pública número 6341 de 2025, se posesionó jurando cumplir fielmente las leyes de Colombia. Los testigos de este acto fueron sus padres Argemiro Portilla y María Delia Pérez, y el hoy Ministro de Vivienda Jaime Andrés Beltrán.

Hay varias curiosidades de esta escritura pública que vale la pena dar a conocer. La primera de ellas es que los padres del alcalde y el propio Jaime Andrés Beltrán, suministraron como contacto el mismo número de teléfono: 3163889089. Lo extraño del asunto es que ese teléfono pertenece a Jesús Santiago Gutiérrez Leal, el alcalde del municipio de Tona (Santander).

Y unido a esto, los datos de Beltrán registran una dirección inexistente de notificaciones ubicada en la Calle 5 No 5-70 y un correo electrónico que resulta muy difícil de creer que sea el suyo: cuchoguata.07@gmail.com.


Las explicaciones frente a esto podrán ser muchas, pero lo que no tiene sentido alguno es la certificación expedida por la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), que da cuenta de su participación en un curso de alta gerencia con una intensidad de 20 horas el día 16 de diciembre de 2025, el mismo día en el que Portilla se posesionó como alcalde a las diez de la mañana. Si el curso se hizo el 16 de diciembre, se certificó ese mismo día, y él se posesionó a las diez de la mañana, vale la pena preguntarse: ¿A qué hora hizo el curso?

Al revisar los antecedentes del exalcalde Juan Carlos Cárdenas y del mismo Beltrán en este aspecto, se encuentra que el primero hizo el curso entre el 25 y el 27 de Noviembre de 2019, con una intensidad de 24 horas, y el segundo, entre el 14 de Noviembre y el 14 de Diciembre de 2023, obteniendo sus certificaciones al día siguiente de haberlos concluido.

La posesión de Portilla fue, literalmente, el primer acto de su mandato al servicio de la ciudad, y toda la oscuridad que la rodea no era más que un vaticinio de lo que sucede hoy. Su mandato comenzó con falsedades y su primera firma con mentiras, lo cual se ha venido acrecentando con el tiempo, no solo en el manejo de sus redes sociales, impulsadas por bodegas y falsas interacciones, sino también, en materia de contratación pública.
Es una tristeza que los dirigentes de una ciudad sumida en un caos vial insoportable y en una delincuencia que no para, crean que todo esto se arregla sembrando matas y florecitas en los parques.
Pero mientras llegan las explicaciones de este enredo, por favor, sigan aplaudiendo.
