El tema es mucho más profundo, pero aquí les dejo la sencillez:
El municipio de Bucaramanga, a través de la Secretaría de Infraestructura, firmó un contrato interadministrativo con la Universidad de Pamplona para la interventoría técnica, administrativa, jurídica, financiera, contable y ambiental del contrato de modernización del alumbrado público de la ciudad.
El acto administrativo que justificó esta modalidad de contratación fue firmado por la exsecretaria de Infraestructura, María del Rosario Torres Vargas, con fundamento en los estudios técnicos elaborados por el ingeniero Giovanny Alexander Robelto Valderrama, funcionario de la oficina de alumbrado público. Este mismo ingeniero hace las veces de supervisor del contrato de modernización, cuyo valor supera los 2.205 millones de pesos.
Como es lógico, la Universidad de Pamplona —que podrá saber de mil cosas, menos de alumbrado público— procedió a subcontratar los servicios necesarios para cumplir con sus obligaciones: 1. arriendo de oficinas, 2. mobiliario, 3. equipos de medición y 4. un vehículo 4x4 para transportar al personal.
Esos servicios fueron contratados por 563 millones de pesos con la empresa bumanguesa Felgab S.A.S., que presentó su oferta a la universidad el 30 de marzo de 2026. Para sustentar dicha oferta, Felgab se apoyó en varios contratos realizados con JM Construcciones Consultoría S.A.S.

Lo curioso es que, apenas unos meses antes, JM Construcciones terminó certificándole a Felgab exactamente los mismos ítems que ahora le exigía la Universidad de Pamplona: 1. arriendo de oficinas, 2. mobiliario, 3. alquiler de equipos de medición y —sorpresa— 4. el alquiler de un vehículo 4x4.
El problema de todo esto, es que ni Felgab ni JM Construcciones ostentan en el Registro Único de Proponentes contrato alguno que dé fe cierta y verdadera de la relación comercial y contractual que demostraron para ganarse el contrato con la universidad de Pamplona, la misma que va escoger quien se gana el concurso de Contralor de Bucaramanga.
Y como si esto fuera poco, la representante legal de Felgab —la empresa contratada por la Universidad de Pamplona para ejecutar la interventoría— es María Fernanda Sandoval López, dueña del 95% de Felgab y contratista de la Secretaría de Infraestructura de Bucaramanga, donde se le han pagado más de 160 millones de pesos por honorarios profesionales a través de los contratos 2411 y 1228 del 2024, 491 y 3108 de 2025 y 691 de 2026 .
El otro dueño del 5% restante, es la misma empresa JM Construcciones, quien recibió más de 2.264 millones de pesos por el contrato N0 228 de 2024 de la misma secretaría de infraestructura, para hacer la interventoría a las obras de mitigación del Barrio La Feria, obras que se le entregaron al constructor Manuel Guillermo Camacho por más de 27 mil millones de pesos, y donde María del Rosario Torres, también hacía las veces de supervisora.

Pero a eso hay que agregarle, que la misma abogada Sandoval López, socia de Felgab S.A.S., quien tiene sus oficinas en la misma dirección de JM Construcciones, también es la abogada de esa misma interventoría que le hace seguimiento a las obras de Camacho. Y el supervisor del contrato de María Fernanda, es el mismo supervisor del contrato con la Universidad de Pamplona y ahora de las mismas obras de Camacho: Carlos Méndez Suárez, quien es nada más y nada menos que el actual Secretario (E) de Infraestructura de Bucaramanga.
Y como dato final, quien le vendió la empresa Felgab a la abogada María Fernanda, fue Luis Fernando Quiñónez Flórez, quien se desempeña como ingeniero de la misma Secretaría de Infraestructura desde el año 2024 gracias a los contratos 255 de 2024, 1083 y 3339 de 2025, y 136 de 2026, con los cuales ha recibido más de 160 millones de pesos gracias a su trabajo junto a María del Rosario Torres Vargas, con quien venía trabajando desde hace más de ocho años en el municipio de Girón. El mismo profesional que firma los estudios para adicionarle más de 720 millones de pesos a JM Construcciones, de propiedad de Juan Gabriel Gómez, el mismo que junto con la abogada Sandoval López le habían comprado a él la empresa Felgab.

Bienvenidos a un nuevo "carrusel de contratación" en la alcaldía de Bucaramanga.
Si quieren, vuelvan a leerla desde el principio, y díganme que no se están robando la ciudad.
