La historia, sin ninguna clase de preámbulos, es la siguiente: La alcaldía de Bucaramanga a través del convenio 135 de 2025, le transfirió a la Empresa de Aseo de Bucaramanga más de 9.577 millones de pesos para el mantenimiento de parques y zonas verdes.
Con ese dinero, la Emab celebró un contrato superior a los 8.000 millones de pesos con un consorcio integrado por las empresas Isoa S.A.S. (5%) y Silco Colombia S.A.S. (95%), el cual tiene como representante legal a la ingeniera de mercados Maybelin Villamizar Mendez, quien al día de hoy trabaja como unidad de apoyo del concejal Ávila al interior del Concejo de Bucaramanga (CPS 139-2026), de la misma forma que lo hace desde el 2024 su esposo Cristian Emilio Fajardo Rueda (CPS 012-2026), quien también es contratista de la secretaría de planeación de la alcaldía (CPS 1816-2026).
Vistas así las cosas, la gerente del contrato de parqueros en la ciudad, junto con su esposo, son empleados del vicepresidente del concejo, que tiene por obligación hacerle control político a la Emab. Pero como si esto no fuera poco, existe otra gran casualidad.
Resulta que el señor Cristian Emilio Fajardo Rueda, también hace parte de la junta directiva de la empresa Servicentro La 22 S.A.S., a la cual desde el 2025 hasta el dia de hoy, se le han entregado los contratos de suministro de combustible dentro de la Emab, por más de 3.067 millones de pesos.

Lo curioso de esta contratación es que el Servicentro, para poder contratar con la entidad pública, se inscribió en el Registro Único de Proponentes presentando una certificación expedida por la empresa Aseos y Servicios de Colombia S.A.S.
Sin embargo, hasta ahora nadie ha explicado cómo este establecimiento, ubicado en el Barrio La Concordia de la capital santandereana, le pudo suministrar durante tres años, 570 millones de pesos en combustible a una compañía cuya sede principal se encuentra en Barrancabermeja.
Algo que podría llegar a explicarlo muy bien el señor Diego Felipe Parada Rueda en su condición de representante legal de la misma. Otra más de las casualidades. Pero a esto hay que sumarle los contratos por más de 2.086 millones de pesos que también le entregó la Emab a Silco Colombia S.A.S (la de los parqueros) para recoger residuos y cortar el césped, donde la señora Maybelin Villamizar, unidad de apoyo del concejal Ávila, también hace las veces de representante legal.
De ahí que valga la pena preguntarse: ¿Cómo puede un concejal hacerle control político a la Emab, cuando tiene a los mayores contratistas de la entidad al interior de su propia oficina? Y aparte de eso les paga por tan honroso servicio.

El concejal Ávila, que suele acusar a los demás de lo que no hacen, ahora tendrá que dar explicaciones a la ciudadanía por lo que él sí comete.Y esta es solo la primera parte del entramado.
