Es indiscutible que para gobernar y legislar, primero hay que hacerse elegir. Y para eso, lo más importante son los votos, aunque a muchos no les gusten las diversas formas que los candidatos usan para conseguirlos.
Uno de esos ejemplos ha sido durante años Fredy Anaya Martínez: un político tradicional que, a través del manejo burocrático de las entidades públicas y la contratación estatal, consolidó su influencia en la región; pero ahora, sin estar en la contienda y en contradicción a lo que por años criticó, con un simple video en Tik Tok logró llamar mucho más la atención que si hubiera visitando cien veces el norte de la ciudad.
Eso no significa que la vieja política haya desaparecido; significa, simplemente, que la maquinaria aprendió a editar, porque desde hace ya bastante tiempo, la política se gana en la atención, y no en la agenda. Esa es una de las razones por las cuales algunos integrantes del partido verde en Santander, siempre utilizan en elecciones la misma fórmula: le apuntan a un personaje que les produzca audiencia y se dedican durante tres meses a acribillarlo sin pudor.
Nunca les ha importado la verdad, profundizar en los hechos o brindarle a sus “víctimas temporales” la posibilidad de que se defiendan. La arremetida contra el gobernador Juvenal Díaz por el contrato del helicóptero, la liberación de alias “Pichi” y el caso Fondecol merece analizarse.
No solo por el fondo, sino por quiénes la lideran: tres de sus contradictores más inquinosos, como lo son el diputado Danovis Lozano, el representante Cristian Avendaño y el impresentable senador petrista Fabián Díaz (quien en sus videos, cada día, se muestra más demente y desquiciado).

Son expertos exigiendo transparencia en el comportamiento ajeno, pero pésimos a la hora de dar explicaciones sobre el propio, tal cual paso a explicarlo. Hace unos días en la cuenta de X del perspicaz “Socrates Serrano”, se pudo conocer un documento de la Unidad Nacional de Protección que da cuenta de una investigación en contra del diputado Danovis por un supuesto uso indebido de su esquema de seguridad, sin que se conozca alguna explicación respecto al caso por parte del corporado.
De la misma forma el Senador Díaz tampoco ha contestado los señalamientos que han hecho de forma reiterativa los sindicatos del SENA y del ICA por el manejo burocrático que se viene dando en favor de su pareja sentimental, de sus suegros, de su ex esposa, de sus amigos y de los veedores afectos a su política arrodillada al petrismo.
Y para rematar, el representante Avendaño no ha dado declaración alguna sobre la denuncia por lesiones personales que le interpuso Carlos Enrique Rodríguez, por los hechos en los que —según el denunciante— fue embestido por el congresista, quien se desplazaba en su bicicleta seguido por su esquema de seguridad. Estos silencios son una demostración de la hipocresía de sus discursos, los cuales buscan generar indignación, pero nunca demostrar una verdad, por más tableros y papelitos que sobre ellos logren pegar.