No es mi costumbre escribir columnas en primera persona, pero las posiciones políticas no se delegan, y siempre será mejor contarlas personalmente que dejárselas a la imaginación de los malquerientes.
Se acercan las elecciones al Congreso de la República y, sin darle vueltas al asunto, mi voto al Senado será por Luis Eduardo Díaz Mateús y a la Cámara de Representantes por el coronel Guillermo Blanco. Así se lo he dicho a mis amigos y así se lo informo a mis lectores.
El origen de Luis Eduardo da cuenta de la importancia que tiene la provincia en el desarrollo político del departamento. Habiendo nacido en el municipio de La Paz, donde aún ejerce su derecho al voto, nos hace recordar que a pesar de ser la provincia la que sostiene buena parte del departamento, casi nunca decide. Y esa es una deuda que los santandereanos deberíamos comenzar a reconocer. A Luis Eduardo, al igual que a todos los políticos, se le endilgan muchas cosas, pero ni siquiera sus enemigos dejan de reconocer que es un buen hombre.
Lo conocí siendo diputado del Partido Conservador en la época en que presidió la Asamblea. Lo acompañé a recorrer Santander en varias oportunidades, donde pude comprobar de primera mano, que comprende las necesidades de los más débiles y conoce como pocos todos los rincones de la región.
He recorrido este país con un verdadero compromiso político y personal, conociendo y escuchando gente maravillosa con un amor infinito por la patria, por la familia y por su propia vida. Por eso puedo dar fe de que lo que más se necesita en el Congreso, es tener personas que no hayan pasado toda su vida detrás de un escritorio diciéndole a los campesinos cuál es la mejor manera de progresar.
Y si el mayor escollo que debe superar es su parentesco con el gobernador, entonces quédense tranquilos, porque para este candidato no hay mayor orgullo que ser el hermano de un general de la República que le entregó 35 años de su vida al servicio de los colombianos.
Eso es mucho más honorable que ser la representación de un grupo de corruptos, que al igual que se confabularon para poner un títere al frente de la alcaldía de Bucaramanga, van en busca de saquear el departamento poniendo como antesala a sus empleados en el Congreso.
Votaré por dos amigos, pero por encima de eso, votaré con la esperanza de que hagan las cosas bien, de la misma forma que el Coronel Blanco llevó su vida militar, llegando a estas instancias sin ninguna tacha ni investigación alguna que mancille su honor como soldado y hombre de familia. Dios quiera que las cosas salgan bien y que una vez estando en sus curules, jamás se les olvide que llegaron a defender los intereses de todo un departamento. Les quedan 15 días, y espero que puedan luchar hasta el último minuto para cambiar esta historia.